miércoles, 12 de agosto de 2009
Salander en clave psicológica
lunes, 3 de agosto de 2009
La pared vacía de Elisabeth Sanxay Holding
En este caso, se desprovee a la pared de cualquier elemento que nos confunda, presentándola en su total desnudez, limpia de maquillaje y artificios.
Lucía Holley escribe a un marido ausente que se encuentra luchando en el frente europeo. Sus cartas hablan de un hogar apacible, incluso aburrido, donde nunca pasa nada, aunque en plena IIª Guerra Mundial, la crisis también se hace notar en los Estados Unidos: cartilla de racionamiento, escasez de gasolina, mercado negro,…
Porque Lucía es una buena mujer, de hecho es una buena hija y una buena madre. Le han enseñado a tenerlo todo dispuesto, la comida preparada, el hogar limpio, estar impecable y mantenerse en forma… ser en definitiva la perfecta ama de casa de una familia compuesta por dos hijos adolescentes, David y Bee, un marido en el frente y su padre.
Sin embargo esta foto empieza a perder brillo en el mismo momento en que Lucía debe enfrentarse a una situación que será el detonante de toda la historia. Su hija Bee, estudiante de Arte ha empezado a salir con un hombre de muy dudosa reputación, Ted Darby. Al día siguiente de la visita de Lucía para convencerle de dejar a su hija, éste aparece muerto. La responsabilidad de mantener la tranquilidad de su hogar impulsa a ésta a infringir la ley y esconder el cadáver. El periplo de Lucía no ha hecho más que empezar, puesto que a partir de este momento será víctima de un chantaje, origen de unas cartas cruzadas entre Bee y Ted. Chantaje que se producirá en un clima de presión y ternura, puesto que Lucía es una mujer atractiva que no deja indiferente.
La acción, lejos de producirse bajo un desarrollo que podríamos considerar habitual, resulta precisamente tan poco convencional como atrayente. A partir de este momento, los artificios que ayudaban a sostener la apariencia de normalidad empiezan a resquebrajarse. Lucía deja de ser la mujer organizada que todo lo controla para mostrarse como una mujer dependiente de Sybil, la criada afroamericana, el verdadero timón del hogar.
A medida que la fragilidad de Lucía se va haciendo patente, de forma paradójica se nos presenta como una mujer que se enfrenta a los contingentes y que sacará fuerzas de flaqueza para proteger ese mundo, en el que de alguna manera nadie quiere darse cuenta de lo que pasa.
La autora, Elisabeth Sanxay Holding, recuperada del olvido, llamó en su día la atención de Raymond Chandler, quién aparentemente destacó su forma de escribir a su editor. Precisamente este “como si no pasara nada” es lo que más atrae de la autora. Unos acontecimientos imprevistos, fortuitos, como si la mala suerte hubiese hecho acto de presencia para desmontar una existencia pacífica, anodina y aburrida provoca el contraste equilibrado entre caos y control.
Una pared vacía es una interesante historia sobre cómo la cotidianidad más anodina se reviste de engaños y apariencias.
domingo, 2 de agosto de 2009
IV edición del Premio Internacional de Novela Negra "L'H Confidential"
lunes, 27 de julio de 2009
Club de lectura El Recreo
Tapioles 22
Foto: Negra y criminal.
jueves, 23 de julio de 2009
El susurro de la mujer ballena de Alonso Cueto
A principios de año, leía en Internet que la actriz británica Kate Winslet mostraba su indignación por los comentarios que recibió la publicación de sus fotos en la revista de modas Vogue. La intérprete, en su mejor momento profesional por sus interpretaciones en las películas “El lector” y “Revolucionary Road”, era portada del número de enero y un amplio reportaje fotográfico la mostraba tan espectacular que las envidias desataron ríos de tintas sobre posibles trucajes photoshoperos. Sobra decir que yo misma tuve que mirar dos y hasta tres veces la foto para identificar en esta nueva imagen rubia y estilizada la que fue en su momento una joven pelirroja y voluptuosa. Nada que ver. Sobra decir que la actriz señaló que el cambio de apariencia respondía a un esfuerzo personal a través de deporte, dietas y variados cuidados. Desconocemos si la cirugía tuvo algo que ver aunque tampoco nos interesa. En realidad lo que llamó mi atención fue el despliegue generado detrás de la imagen re-construida y el impacto provocado. Y te preguntarás ¿qué relación tiene esta noticia con el libro que pretendo comentar? Pues precisamente que esta anécdota me ofrecía la oportunidad para entrar hablar de “El susurro de la mujer ballena”, una novela a la que le tenía ganas y que hace cierto tiempo quería comentar.
Debo señalar que el tropiezo con esta historia tuvo por origen un error. La red mental juega a los despistes, reteniendo ciertos vocablos y desechando otros. En este caso la palabra cautiva fue ballena. Y el error se produjo –después pude darme cuenta de ello- porque creía que este libro se correspondía a la película “La puta y la ballena”. A pesar de la gran distancia entre ambas historias, un punto las unía: dos mujeres, dos historias, dos miradas.
La novela de Cueto nos presenta dos mujeres; Verónica, periodista de cierto prestigio que a priori tiene todo para ser feliz: inteligencia, prestigio, dinero, influencia, familia, amante. Su existencia transcurre sin sobresaltos, surcando las olas de un devenir sin tropiezos… hasta que un día, de regreso a Lima en el avión se reencuentra con una antigua amiga del colegio, Rebeca. “Rebeca, Revaca, tan grande y gorda como una vaca”. Una mujer obesa, monstruosa, “en ese mar de carne en el que se había resignado a navegar”, acomplejada y compleja. Rebeca su amiga secreta, porque los niños también guardan secretos. “Yo le tenía compasión a Rebeca. Y la odiaba. Y la quería. Y le tenía miedo. Y la extrañaba. Siempre le había tenido un cariño secreto” (p.174).
Rebeca, de una extrema sensibilidad, atrapada en un cuerpo grande provocador de miradas, burlas e insultos. “Los insultos también deben tener su horario. Si se acaba el colegio, se acaban los insultos…” (p.32). Una niña infeliz, acostumbrada a soportar las humillaciones que su apariencia genera en los niños y niñas de la escuela, porque estos llegan a un grado superlativo de crueldad ante las diferencias.
Curiosamente, entre Verónica y Rebeca nace una amistad, una relación secreta, atrincherada entre las horas robadas del colegio. “Ahora pienso que ella era como mi amante secreta. Yo estaba casada con mis amigas del colegio que no debían enterarse de mis relaciones con ella. Rebeca lo sabía y lo aceptaba a cambio de vernos” (p.162).
Un incidente ocurrido en el último año de escuela provoca el distanciamiento entre ambas, hasta su reencuentro en el avión. A partir de este momento, Verónica tropezará sistemáticamente con Rebeca. Una figura en la sombra, agazapada, vigilante e inquietante. El rencor y la rabia se hacen patentes y Verónica tiene miedo.
Interesante visión crítica de la belleza y su beneficio en una sociedad donde la cultura le dedica un templo para esclavizarnos con la penitencia “del ejercicio, y la comunión de la dieta, y los templos de los gimnasios, y los milagros de la cirugía plástica, y así vas a ser, así vas a verte” (p.201). Pero su contrapunto, la fealdad, resulta mucho más fascinante en su propia monstruosidad, provocando un dolor tan grande que amenaza con arrancar la propia vida.
Cueto crea dos personajes, Verónica la bella y Rebeca la fea, pero en realidad ambas componen una metáfora de la mujer. Ambas esclavas de su apariencia y ambas infelices. Dos mitades separadas.
Tal vez el autor no lograra crear la feminidad que los personajes requerían o tal vez pretendiera ese punto de distancia y frialdad. La ausencia de acción se subsana con la descripción psicológica de las protagonistas, con la complejidad de las relaciones y la fragilidad humana.
“El susurro de la mujer ballena” es una interesante incursión en el dolor por el amor no correspondido, por la necesidad de aceptación y complacer a los demás. Una historia de venganza y víctimas, donde la belleza marca la frontera de lo aceptable. Si no que se lo pregunten a Winslet.
Destacar la portada por la pintura "Nude on a Divan" de Camilla Bombois, una pequeña joya.
Convocatoria IV Premio Internacional Novela Negra
Ciudad de Carmona convocado por la editorial Almuzara
El premio está dotado con un importe de 6.000 euros, al que pueden acceder autores de cualquier nacionalidad siempre que sean novelas inéditas escritas en lengua española, que no hayan sido premiadas anteriormente en otro concurso y que no tengan comprometidos sus derechos con otras editoriales.
El plazo de admisión de ejemplares comenzó el pasado día 20 de julio de 2009 y finalizará el 15 de octubre del mismo año.
En anteriores ediciones el premio ha recaído en Antonio Lozano con su obra El caso Sankara (2006), el argentino Guillermo Orsi con su novela Nadie ama a un policía (2007) y el cubano Amir Valle con Largas noches con Flavia (2008), han sido los tres últimos ganadores.
La obra ganadora pasará a formar parte de la colección “Tapa Negra” de la editorial Almuzara.
El fallo del jurado se emitirá el próximo mes de diciembre de 2009 y se hará público el 19 de marzo de 2010, fecha en la que se celebrará una gala en la ciudad de Carmona para dar a conocer la obra elegida, con la asistencia del ganador y de la prensa especializada. Las bases del concurso podrán consultarse en la página web de la editorial.