martes, 17 de junio de 2008

Premio Novelpol 2008

En la sexta edición, l@s soci@s de la Asociación Cultural Novelpol (Amigos de la Literatura Policial), han resuelto conceder el Premio Novelpol 2008 a la mejor novela negra publicada durante el pasado año a la obra "El imán y la brújula", de Juan Ramón Biedma(Ediciones B).

Sinopsis:
En la Sevilla de 1926, Éctor Mena es requerido para recuperar dos películas tipo snuff que, junto a una tercera que acaba de salir al mercado negro, constituyen una trilogía filmada catorce años atrás. Los responsables eran siete jóvenes transgresores, admiradores decualquier forma de malditismo en el arte y pertenecientes a lo más alto de la sociedad de la época, hasta el punto de que la casa real está interesada en su recuperación.En su búsqueda Éctor recibe la ayuda de Piancastelli, un individuo enigmático capaz de extraños prodigios, así como de Séptima, sobrina de uno de los miembros del grupo de realizadores de las películas. El recorrido que se hace por el Madrid de los años veinte, mientras se reconstruye la vida de cada integrante del grupo, contribuye a mostrar el cambio de época que está experimentando el país y enfrentarse a los bandos que han terminado por hacer de las películas una cuestión de estado.
En paralelo vemos a Jacinto Ortega, un aparente monstruo que se dedica a degollar niños para extraer su sangre. Cuando nos enteramos de que su hijo padece tuberculosis y que se ha descartado la posibilidad de curarle por medios convencionales, entendemos que casi nada es lo que inicialmente parece.
En ediciones anteriores, los premios correspondieron a:
- Antonio Lozano por "Harraga" (2003),
- Lorenzo Lunar por "Que en vez de infierno encuentres gloria" (2004),
- Raúl Argemí por "Penúltimonombre de guerra" (2005),
- Ken Bruen por “Maderos” (2006)
- Amir Valle por “Santuario de sombras” (2007).

miércoles, 28 de mayo de 2008

Tannöd, el lugar del crimen de Andrea Maria Schenkel



El primer verano tras el fin de la guerra lo pasé con unos parientes lejanos, en el campo.
Durante aquellas semanas, el pueblo me pareció un remanso de paz, uno de los últimos lugares intactos tras la tormenta a la que acabábamos de sobrevivir.
Años más tarde, cuando la vida había vuelto ya a su cauce y aquel verano no era más que un recuerdo feliz me tropecé con el nombre del pueblo en el periódico.
Mi pueblo se había convertido en el “caserón de la muerte” y yo no lograba sacarme lo sucedido de la cabeza.
Viajé al pueblo con una mezcla de sentimientos, pero todas las personas que encontré quisieron hablar del crimen conmigo. Querían hablar con alguien extraño y, sin embargo, de confianza. Alguien que no iba a quedarse, que les escucharía y volvería a marcharse.



Así arranca la primera página de la excelente novela Tannöd, escrita por Andrea Maria Schenkel; una revelación de las tierras germanas si damos crédito al número de libros vendidos en Alemania.

Tannöd es el tipo de novela de género, negra negra, que prescinde de los habituales anclajes: policía, detective o investigación al uso. Es decir, el tipo de novela negra que personalmente es de mi interés. Una historia propia de la crónica de sucesos con la que tropezarse en cualquier periódico. De hecho no es gratuita la comparación con la famosa “A sangre fría” de Truman Capote.

Los Danner son una familia extraña, rara. Viven en un caserón apartado. La casa está sucia, los niños descuidados y parece que la alegría se mantiene escondida. Corren los años cincuenta y las personas intentan olvidar los horrores de la guerra. Un día, los Danner, Hermann el patriarca; su mujer Theresia; la hija de ambos, Bárbara Spangler; los nietos Marianne y Josef; y la criada recientemente incorporada, María Meiler, aparecen brutalmente asesinados.

A partir de estos hechos, a caballo entre la novela y el reportaje, la autora va dando forma a una serie de testigos que nos van aproximando a la realidad de esta familia, desconocida y temida por igual. Retrato de unos hechos reales y una posible explicación a lo que tal vez sucedió y quedó sin resolver.

Historia interesante por la gran diversidad de personajes anónimos que van desfilando y que mediante –lo que suponemos- declaraciones, nos van esbozando los perfiles de los fallecidos, que después la autora se ocupará de rellenar.

Varios son los adjetivos que se nos ocurre: breve, directa, dura… Con escasas 166 páginas, Schenkel logra una composición coral muy bien hilvanada, recreando un universo costumbrista fiel. Sin excesivas florituras, logra un nivel de detalle propio de quién suprime lo superfluo y retoca la composición escrita. La novela es dura, incluso la podríamos calificar de cruda, porque precisamente no disfraza los acontecimientos: las cosas son como son.

Es posible que la manía de la autora por leer las novelas negras desde cualquier ángulo para descubrir el esqueleto de la trama –empezar por el medio y continuar hacia delante o detrás, empezar por el final y saltar a las primeras páginas,…- haya incidido en la construcción de su propia estructura. La cuestión es que la novela puede iniciarse por cualquiera de sus páginas, independientemente de cual sea, aseguramos que atrapa.


lunes, 21 de abril de 2008

La mennulara de Simonetta Agnello Hornby


II Premio Novela Europea Casino de Santiago
23 de septiembre de 1963, fallece a la edad de 55 años Maria Rosalía Inzerillo. Más conocida con el nombre de la Mennulara por dedicarse durante su niñez a recoger las almendras caídas de los árboles frutales sacudidos. Nada tendría de extraño su fallecimiento si no fuese que la Mennù no tan sólo una sencilla viviendo en un pueblo. Desde su más tierna edad, la Mennulara entrará a servir en el palacio de la destacada familia Alfallipe y con los años acabará por convertirse en la única administradora de la fortuna familiar.

Su muerte sorprende a todo el pueblo, pero especialmente a los hijos Alfallipe quienes reclaman la herencia que parece haberse llevado consigo la Mennù, pero en especial la matriarca que pierde a la única figura en quién confiar ciegamente.

Ambientada en el pueblo siciliano de Roccamcolomba en la década de los años sesenta, la historia nos remite a un universo con sus propias reglas y tradiciones, donde la palabra dada vale como la propia vida.

La historia se desarrolla en nueve días, del 23 de septiembre al 29 de octubre, en el que el lector/a se hace cómplice de todos los personajes y de sus opiniones con respecto a la difunta. De hecho, el mayor logro de la novela consiste en construir de forma precisa un personaje poderoso a partir de los retazos de historias que conforman la vida de la Mennulara. Porque la Inzerillo resulta un gran misterio: leal, generosa y culta para algunos; avariciosa, mentirosa y oportunista para otros…. Nadie sabe qué tipo de artimañas pudo usar con Alfallipe padre para llegar a administrar el patrimonio familiar que los hijos Alfallipe reclaman con ardor.

Un logrado contraste entre el pueblo llano abocado a servir a una aristocracia decadente y dependiente de unos criados que acaban convirtiéndose en los amos del lugar. Nada parece perturbar las costumbres de Roccamcolomba, aunque los secretos a voces hagan tambalear las puertas de las casas señoriales. Una relación entre criados y señores heredada por la familia, donde defender la casa y el nombre va más allá de la simple lealtad. Una relación en la que el paso del tiempo y los secretos fortalecen una unión que confiere sentido e identidad de clase a ambas partes.

Un final bien hilvanado, con unos personajes cuya presencia se hace imprescindible en todo libro que se precie sobre pequeñas comunidades; como el Doctor Mendicó, el Padre Arena o los muchos deslenguados y deslenguadas habitantes del pueblo.

lunes, 17 de marzo de 2008

Así vuela el cuervo de Ann-Marie McDonald



El tamaño del libro siempre resulta un buen condicionante para pensar si realmente merece la pena dedicarle tiempo a una lectura. No tengo preferencia por un determinado volumen, aunque ciertamente ello determina el tiempo de dedicación. En este caso la extensión superaba las 1000 páginas. Me lo pensé en dos ocasiones, pero al final me pudo la bulimia y lo leí. Cuando la historia se refiere a abusos infantiles, la reticencia desaparece y la lectura se hace imprescindible.

Así vuela el cuervo inicia su narración de la siguiente forma:

“Los pájaros fueron testigos del asesinato. Abajo, entre la hierba que acababa de brotar, destacaban las diminutas campanillas blancas de los lirios de los valles”.

En medio de la belleza natural que sólo la naturaleza puede ofrecer con absoluta generosidad, sorprende el horror. Un cuerpo pequeño sin vida aparece violado. La inocencia enfrentada al dolor, a la muerte, a la brutalidad. Pero antes de llegar a este punto, la autora de origen canadiense nos hace testigos de los acontecimientos de la familia McCarthy.

En 1962, el comandante Jack McCarthy regresa con su familia a Centralia, base militar de aviación, en Canadá. El cometido de Jack es convertir a los mandos de la base en modelos de gestión, aplicando para ello toda su voluntad y conocimientos. Mimí, es la esposa perfecta. Atractiva, inteligente, encantadora, organizada, buena cocinera, amante abnegada y madre comprensiva. De esta feliz unión resultan Mike y Madeleine. La familia McCarthy son el prototipo ideal: atractivos, amables, educados, felices,…. El discurrir de los días en Centralia se presenta feliz para Maddy. Ya ha hecho dos amigas de su misma edad y ya tiene ganas de empezar la escuela.

Maddy es una niña bonita, despierta, que adora a su padre. Pero en la escuela se practican unos ejercicios de estrangulamiento que no le gustan nada. Con un terror que paraliza su cuerpo, cada tarde después de clase, Madeleine escucha los nombres de las niñas que forman parte del grupo que se queda unos minutos después de clase a refuerzos. Estas clases que sólo duran unos minutos se convierten a lo largo de las semanas en el secreto que la niña esconde a todos.

Mientras su hija sufre abusos sexuales, Jack, ante la demanda de Simon, antiguo instructor convertido en agente de inteligencia; se ocupará de prestar ayuda a un científico nazi especializado en física nuclear. No es hasta el final de su misión que Jack conoce el pasado del científico, en realidad un criminal y torturador. Enfrentado a sus principios, con la carrera espacial de fondo y la guerra fría, Jack decide mantener en secreto la identidad del científico en pro de una supuesta paz y libertad. Sin embargo, la muerte y violación de Grace, compañera de escuela de Maddy, conduce la investigación hasta la familia Froelich, vecinos de los McCarthy. Henry, el hijo adolescente es acusado de asesinar a Grace. Sólo Jack y Maddy, cada uno desvelando sus secretos, podrán salvar al acusado.

Años más tarde, Madeleine se ha convertido en una brillante cómica que oculta su pasado mediante el uso de la ironía y el humor. Episodios de crisis de ansiedad y angustia la conducen a una terapeuta que poco a poco liberará los recuerdos reprimidos. A partir de este momento, Maddy hará todo lo posible para descubrir quién fue realmente el culpable del asesinato de Grace.

Aunque la historia se fragmenta en diversas etapas, algunas más logradas que otras, la novela está escrita con pulso firme. Impecable recreación del contexto histórico y social, así como de la interacción familiar. Destacar el universo infantil, con los comportamientos característicos frente a los abusos o el deterioro del ambiente familiar en el hogar de los McCarthy.

Un final –según cómo se mire y quién lo mire- inesperado, aunque las pistas que nos facilita la autora sin duda no pasarán desapercibidas para un/a buen/a observador/a.
Probablemente la historia se hubiera podido escribir con menos páginas, beneficioso no sólo en la última parte del libro sino en los momentos en que somos tan conscientes de su peso en nuestras manos.

jueves, 28 de febrero de 2008

¿Te apetece participar en un reto?


L@s lector@s no somos conscientes del nivel de influencia que podemos ejercer en la creación literaria de un/a autor/a. Unas palabras referidas a un lugar, una situación o un personaje, pueden llevar la musa a rincones inexplorados. A partir de la mención de un personaje secundario de la novela "Y punto" de Mercedes Castro, reseñada por Ricardo Bosque en Novelpol, algo de ello ha sucedido....


En la reseña, Ricardo hace la observación del posible juego que daría un personaje en una hipotética segunda parte. A partir de esta mención, la autora acepta el reto y se compromete a escribir una novela en la que el personaje secundario tenga un papel protagonista o muy relevante según el voto que obtenga.


Para contribuir a la secuela, basta mandar un mensaje con el asunto YPUNTO a la dirección de correo personajesypunto@yahoo.es indicando cuál de los siguientes personajes te gustaría que la protagonizara: Carlos, Reme, Bores, Esmeralda.


El plazo para votar se abre ya y finaliza el día 30 de abril de 2008.


¿Te apetece participar en el reto?


jueves, 21 de febrero de 2008

Tiempo de recreo


El pasado viernes 15 de febrero tuvo lugar en el Corte Inglés de Portal de l'Angel de Barcelona, la presentación del libro. Un proyecto cuidado con esmero, donde los pequeños detalles marcan las grandes diferencias. En esta obra se encuentran recogidos relatos de 25 autor@s de El Recreo, comunidad virtual que abre sus puertas para tod@s aquell@s que aman las letras. Un libro con múltiples voces y variados estilos. Un hermoso sueño hecho realidad. Desde aquí, mis más sinceras felicitaciones.

lunes, 4 de febrero de 2008

Quiéreme bien. Una historia de maltrato de Rosalind B. Penfold


Siempre me muestro muy atenta al título de los libros, no tanto por su posible condicionante a la lectura sino por la habilidad del autor/a o traductor/a por encerrar en un título toda la esencia de la historia. Existen grandes títulos y títulos menores, pero de eso hablaremos tal vez en otra ocasión, ahora el título que nos ocupa es el de la autora Rosalind B. Penfold, quién detrás de este seudónimo ha creado la historia gráfica “Quiéreme bien. Una historia de maltrato”. Este “quiéreme bien” contiene toda la fuerza de una declaración de principios, la de una mujer que no quiere que la quieran mucho, sino bien.

“No deseo un hombre que me quiera más, deseo un hombre que me quiera mejor”

Porque los mitos que componen nuestra sociedad en torno al concepto del amor romántico nos ha llevado a pensar que se puede querer, un poco, mucho, con locura o “pas du tout” como dirían los franceses. Pero nos cansamos de arrancar los pétalos de las margaritas con lágrimas en los ojos y sólo pedimos como Roz, que a las mujeres se nos sepa querer y a ser posible, bien.

La historia de Rosalind es una historia vieja, que el error se ha ocupado de replicar a lo largo del tiempo. Es la historia de un maltrato. Una historia valiente, que echa mano de sus recuerdos en forma de dibujos. Porque cada vez que Rosalind era maltratada, verbal, emocional, sexual y físicamente, lo dejaba plasmado en forma de dibujo como una manera de canalizar su incomprensión, tristeza y desesperación.

La primera imagen nos lleva al sótano de una casa. Rosalind se dirige a nosotras y nos tiende un foco para que se lo sostengamos. Precisa coger una caja que tiene guardada. Nos quiere enseñar algo.

Contada por etapas; Comienzo, la luna de miel; Confusión, Jekyll y Hyde; Dolor, resistir; La salida, soltar; La vuelta al hogar, encontrarme a mí misma; cada uno de los momentos representa una etapa de su vida.

Una historia narrada con valor, porque regresar a los rincones oscuros de los recuerdos, al desván donde se enterraron los dibujos supone enfrentarse a una parte oscura de sí misma.

Con una introducción impactante: la línea de la vida, nos muestra cómo una década perdida puede suponer mucho más que una pequeña fracción, porque la huella que deja es mucho más profunda.

Rosalind es una mujer fuerte, independiente, segura de sí misma. Una profesional de éxito, con empresa propia y próspera que ha sido galardonada con un premio. En el verano de 1990 Roz tiene 35 años y conoce a Brian, un viudo que recientemente ha perdido a su mujer víctima de leucemia y que se encuentra con cuatro hijos, Jim de 11 años, Megan de 9 años y los gemelos Lizzie y Tom, de 5 años.

Es la etapa del enamoramiento, la mejor etapa del amor: el cortejo. Exposiciones, teatro, bailes, restaurantes, viajes… Roz no puede ser más feliz, realmente cree haber encontrado a su media naranja.


“Quiero que nos fundemos en un solo ser”.

Se producen pequeñas señales desatendidas: impulsividad, despreocupación, exhuberancia… pero eso hace que ella se sienta más viva. Un soplo de. espontaneidad en una vida tan ordenada, la vuelve cautivadora.

Si no estás conmigo es que no me quieres. “Ahora se trata de nosotros! Olvida esas tonterías!”.

Durante mucho tiempo se ha creído que existían perfiles de mujeres maltratadas. ¿Y por qué no, si siempre somos las “responsables” de todo lo que nos pasa? ¿Por qué no vamos a ser de una determinada manera que impulse a que se nos maltrate? Afortunadamente los estudios han evolucionado y en la actualidad se ha llegado a la conclusión que cualquier mujer puede ser víctima de maltrato, porque el maltratador es un manipulador, que narcotiza cualquier pensamiento.


“No, Roz. Nunca he querido tanto a nadie. Jamás te haría daño. Eres lo mejor que me ha pasado en la vida. No me dejes nunca. No podría soportarlo”.

Ante el primer aviso que debiera encender las alarmas e ir a por las maletas, al día siguiente Brian se muestra tan dulce que Rosalind duda de sí misma.

“Tal vez Brian tuviera razón y ella hubiese coqueteado con Steve. Quizá todo fuese culpa suya al fin…”.

Roz ha entrado en la peligrosa red del maltrato. Brian le había prometido que no volvería a hacerlo. El trabajo de Roz se duplicó: niñera, despacho, casa, compras,… Roz se aleja de su entorno. La vida de Brian la va absorbiendo. Se empiezan a producir los pequeños boicots: prohibirle relacionarse con los vecinos, el teléfono móvil cuyo número no puede dejar a nadie “es algo especial entre tú y yo”, cambios de vestuario porque son “muy provocativos”, llamadas que preguntan por ella pero que no recibe “Confía en mí, yo sé lo que es mejor para ti”.

El caos entra poco a poco en escena y cualquier hecho, por banal que sea es propicio para desencadenar la agresión. Roz no sabe qué hacer para tener contento a Brian, porque Roz no sabe que a Brian no lo puede tener contento de ninguna forma, porque es un maltratador.


“Me esforzaba por complacer a Brian, pero con el paso del tiempo parecía querer cambiar tantas cosas de mí que ya no estaba segura de poder recordar quién era”.

Nada puede satisfacer al maltratador, porque los factores que lo conforman se identifican como psicopatologías, entre estas el sadismo, el masoquismo, la irresponsabilidad, la brutalidad o la ausencia de criterios morales.

“Si de verdad me amaras, habrías entendido que estaba triste… ¿por qué no me diste un abrazo y punto?”.

Pero la violencia debe examinarse como un hecho social y cultural, más que como un proceso de relaciones personales.

- “Pero le quiero”,
- “Entonces, tal vez necesites cambiar tu definición del amor”.
- “¿Cómo sabes que te quiere?”
- “¿Insinúas que me odia?”,
- “No, lo que digo es que sus acciones no se corresponden con sus palabras y eso te crea una profunda confusión”.

La sumisión de las mujeres no se ejerce tan solo mediante la imposición de la fuerza. Las formas de pensar, de entender las relaciones de género y el comportamiento social de los hombres y mujeres, explican que se respecte un orden social al que la historia y la religión han contribuido a sostener. Porque el maltrato está tan arraigado en nuestra sociedad que cuesta mucho identificarla.

“Tu memoria se olvida de los malos tratos. Los recuerdos dañinos se almacenan en el cerebro de otra manera. Los buenos recuerdos se almacenan de forma ordenada, como un álbum de fotos, como un relato de principio a fin. Las buenas experiencias se recuerdan porque nuestro cerebro las organiza de forma ordenada, lógica. Resultan comprensibles. Los recuerdos dañinos permanecen fragmentados e inconexos, como unos negativos en una bolsa, mezclados de cualquier forma. Nuestro cerebro no asimila los acontecimientos traumáticos, no sabe cómo ordenarlos, de modo que no los ordena. Nuestro cerebro se protege, eliminando los carretes… por esa razón vuelves a él”.

Una situación que se mantiene durante diez años, un ciclo difícil de romper.

“El cuerpo segrega adrenalina, se prepara para pelear o huir. Una situación de maltrato, como situación de estrés, genera adrenalina. Los acontecimientos aterradores crean adicción (que no el maltrato en si). Comienza siendo amor, pero el maltrato reiterado y la segregación de adrenalina hacen que se convierta en una adicción, como cualquier otro condicionamiento. En una situación de maltrato se produce un vínculo emocional. Para sobrevivir la víctima tiene que tener contento a su maltratador”.

Cuando Roz consigue abandonar a Brian, se le presenta un duro camino de reconstrucción de si misma.

“No echo de menos a Brian, en realidad me echo de menos a mí misma… o las partes que le entregué a él”.

Una historia conmovedora, con un dibujo que busca más narrar la historia con su crudeza que priorizar la estética de un trazo. No, en las viñetas de Roz no veremos un dibujo exquisito o colores brillantes. Toda la historia está narrada en blanco y negro, porque el maltrato no permite matices. Es una historia triste, sórdida y brutal. La historia de Rosalind, de Rosa o María. ¿Qué más da?

“Podemos perdonar un incidente aislado, pero cuando empieza a repetirse estamos hablando de maltrato”.

¡Rompe el ciclo!

Para saber más sobre Roz: http://www.friends-of-rosalind.com/