sábado, 18 de octubre de 2008

Concurso las 200 palabras de Novelpol



Desde la asociación Novepol se ha inaugurado un concurso de relatos cortos (200 palabras máximo) de género negro-criminal. Cada día se publicará en el blog el que se reciba.

El premio consiste en ganar los cinco mejores libros de lengua castellana de 2008 y la posibilidad -recientemente añadida- de que cada relato sea leído en directo desde la radio por el escrito Carlos Salem.

Os invitamos a participar.... tenemos tiempos hasta el 31 de Diciembre de 2008. Los envíos se han de hacer a: crucedecables@gmail.com

Nota importante: Los relatos deben contener exactamene 200 palabras + título y autor. Los que contengan 199 o 201 no serán aceptados.

Y que el género reparta suerte!

viernes, 12 de septiembre de 2008

Convocatoria IV Concurso de relato cortos Justo Vasco




La asociación Novelpol convoca al premio de relato corto cuyas bases son las que siguen:


1. La Asociación Cultural NOVELPOL (Amigos de la Literatura Policial) convoca el IV Concurso de Relatos Cortos “Justo Vasco”, en el que se valorará la calidad literaria y originalidad de los trabajos.

2. Podrán participar todas las personas que lo deseen, sin distinción de edad, sexo o nacionalidad.

3. Todos los trabajos, sin excepción, han de ser inéditos, no haber sido premiados en ningún otro concurso, estar escritos en lengua castellana y pertenecer al género negro, policial o criminal.

4. Cada autor podrá participar con un máximo de dos relatos.

5. Todos los trabajos han de estar mecanografiados con fuente de doce puntos y en ningún caso podrán sobrepasar los 17.000 caracteres incluidos los espacios.

6. Los relatos, que no podrán llevar firma ni señal alguna que denuncie su procedencia, serán enviados a la dirección electrónica novelpolrelatos2008@yahoo.es en un mensaje que llevará como asunto el título del relato, adjuntándose en el correo un archivo en formato word para Windows que contendrá el relato. Dicho archivo de word llevará igualmente como nombre el título del relato. El participante deberá enviar asimismo otro mensaje a la dirección electrónica plicasnovelpol2008@yahoo.es, con el mismo asunto y adjuntando un archivo en formato word que llevará como nombre el mismo título del relato seguido de la palabra PLICA. Este archivo contendrá los datos personales del autor: nombre y apellidos, DNI, dirección física completa, teléfono y dirección de correo electrónico.

7. No será admitido a concurso ningún relato que no cumpla las condiciones establecidas en estas Bases.

8. Se enviará e-mail de confirmación de recibo a todos los participantes.

9. El plazo de recepción de los trabajos se cerrará el día 31 de diciembre de 2008. Cualquier relato recibido con posterioridad a esa fecha no será tenido en cuenta.

10. La decisión del Jurado, que será inapelable, se hará pública antes del 31 de marzo de 2009, y se comunicará a los participantes por los medios que la organización considere adecuados.

11. De acuerdo con la decisión del Jurado, de entre todos los relatos recibidos serán escogidos cinco finalistas, entre los que será elegido el relato ganador, que recibirá un premio en metálico de 250 euros.

12. El premio podrá ser declarado desierto, pero en cualquier caso se escogerán cinco finalistas. Si esto sucediera, cada finalista recibiría la suma de 50 euros.

13. Todos los relatos recibidos estarán en propiedad de la Asociación Cultural NOVELPOL desde el momento de su recepción hasta el fallo del Jurado. Si cualquiera de los trabajos presentados apareciese publicado o recibiese un premio o mención en otro concurso en ese plazo, quedará automáticamente descalificado.

14. Los trabajos finalistas serán publicados por la Asociación Cultural NOVELPOL, ya sea en formato digital o impreso. NOVELPOL se reserva el derecho de publicación de otros relatos si así lo considera oportuno.

15. La composición del Jurado se dará a conocer en el momento de anunciar el ganador del concurso.

16. El Jurado podrá resolver aquellas situaciones no contempladas en las presentes Bases, así como las dudas que se planteen sobre su interpretación.

17. La participación en este concurso supone la aceptación de todos los puntos de estas bases.

Ánimo y buena suerte!

miércoles, 9 de julio de 2008

Ante el dolor de los demás de Susan Sontag


Ferran Monegal, crítico televisivo de la cadena autonómica TV3, recogía las palabras del periodista de la 4, Iñaki Gabilondo en relación a una foto que se hizo de un africano moribundo. Esto no tendría más relevancia, una foto más de un hombre a punto de morir, algo a lo que nos tienen muy acostumbrados los medios de comunicación, si al ampliar el foco de la foto no nos aguardara la sorpresa que el susodicho se encontraba expirando su último aliento ante la presencia de un nutrido grupo de fotógrafos armados con los objetivos para captar la inminente muerte.

¿Cómo es posible negar la ayuda más básica a un ser humano so pena de perder la instantánea que removerá las entrañas de quienes la contemplen, encumbrando al fotógrafo por su trabajo? ¿Qué coste tiene el dolor ajeno? ¿Qué postura adoptar ante una cuestión tan delicada? ¿Nos instruye en algo ver la foto del hombre moribundo? ¿Somos mejores por mirar esas imágenes?

Susan Sontag nos invita a responder a estas cuestiones con su ensayo crítico “Ante el dolor de los demás”. Un ensayo sobre la guerra y una crítica ante el uso que una sociedad más centrada en la exhibición que en la denuncia hace del sufrimiento ajeno.

El libro arranca tomando como referencia la publicación de Virginia Woolf, Tres guineas (1938), que la autora británica escribió como respuesta a la carta de un prestigioso abogado londinense ante la pregunta: ¿Cómo hemos de evitar la guerra en su opinión?.

La respuesta de Woolf, que advierte que un diálogo real entre ellos no es posible ante los numerosos aspectos que les separa, señala que son los hombres quienes emprenden la guerra, a la mayoría de los hombres les gusta la guerra, pues en la lucha “hay alguna gloria, una necesidad, una satisfacción”. ¿Qué sabe una mujer, cuando precisamente rehúye su encanto?

Pero la guerra tiene su representación, sus pruebas, las fotos son el testimonio de los horrores que provoca. Para Woolf, en referencia a las fotografías donde se muestra el cadáver mutilado de un hombre o de una mujer, bien podría ser el cuerpo de un cerdo muerto. La cuestión es que la dimensión homicida de la guerra destruye lo que identifica a la persona como individuo, incluso como ser humano. La guerra es genérica, no hace distinciones y cuando se nos muestran las víctimas, estas pasan a ser genéricas y anónimas. Como señala Simone Weil, la violencia convierte en cosa a quien está sujeto a ella, la cosifica.

Así, desde luego, se ve la guerra cuando se mira a distancia: como imagen.

“Mira, dicen las fotografías, así es. Esto es lo que hace la guerra. Y aquello es lo que hace, también. La guerra rasga, desgarra. La guerra rompe, destripa. La guerra abrasa. La guerra derrumba. La guerra arruina”.

El conocimiento que tenemos las personas en la actualidad de la guerra es un producto de las imágenes, sobre todo del impacto de estas imágenes. Cuanto más perturbadora resulte la imagen, mejor. Pero Sontag se pregunta ¿qué implicaciones tiene protestar por el sufrimiento, en lugar de reconocerlo, identificarlo?

Para que las fotos denuncien, y acaso alteren, una conducta, han de conmocionar. (…) La gente quiere llorar.

Una curiosa paradoja: las personas sólo tomamos consciencia de lo monstruoso de la guerra cuando vemos plasmado la crueldad en las fotos. Sólo entonces nos horrorizamos, sólo entonces nos conmocionamos, momento en el que se alzan las voces de protesta… pero antes se ha tenido que recurrir a la exhibición impúdica.

El problema no consiste en recordar por medio de fotografías, sino en no alcanzar a ver la dimensión del problema. Resulta cada vez más común sólo recordar la fotografía que nos impactó, como la de la niña afgana fotografiada por Steve McCurry y portada del Nacional Geografic que dio origen a miles que dio la vuelta al mundo. ¿Quién recuerda los bombardeos de la Unión Soviética a Afganistán en 1985? La iconografía del arte del sufrimiento es de antiguo linaje.

(…) encontrar belleza en las fotografías bélicas parece cruel. Pero el paisaje de la devastación sigue siendo un paisaje. En las ruinas hay belleza. (…) Las fotografías que representan el sufrimiento no deberían ser bellas, desvía la atención de la sobriedad de su asunto y la dirige al medio mismo.

No deberíamos olvidar que la exhibición de las fotos nos convierte en espectadores también. ¿Qué objeto tiene su exposición? Exhibir a los muertos es lo que al fin y al cabo hace el enemigo.

Para Sontag, las únicas personas con derecho a ver imágenes de sufrimiento extremo son probablemente aquellas que pueden hacer algo para aliviarlo. Los demás somos mirones, tengamos o no intención de serlo.

martes, 17 de junio de 2008

Premio Novelpol 2008

En la sexta edición, l@s soci@s de la Asociación Cultural Novelpol (Amigos de la Literatura Policial), han resuelto conceder el Premio Novelpol 2008 a la mejor novela negra publicada durante el pasado año a la obra "El imán y la brújula", de Juan Ramón Biedma(Ediciones B).

Sinopsis:
En la Sevilla de 1926, Éctor Mena es requerido para recuperar dos películas tipo snuff que, junto a una tercera que acaba de salir al mercado negro, constituyen una trilogía filmada catorce años atrás. Los responsables eran siete jóvenes transgresores, admiradores decualquier forma de malditismo en el arte y pertenecientes a lo más alto de la sociedad de la época, hasta el punto de que la casa real está interesada en su recuperación.En su búsqueda Éctor recibe la ayuda de Piancastelli, un individuo enigmático capaz de extraños prodigios, así como de Séptima, sobrina de uno de los miembros del grupo de realizadores de las películas. El recorrido que se hace por el Madrid de los años veinte, mientras se reconstruye la vida de cada integrante del grupo, contribuye a mostrar el cambio de época que está experimentando el país y enfrentarse a los bandos que han terminado por hacer de las películas una cuestión de estado.
En paralelo vemos a Jacinto Ortega, un aparente monstruo que se dedica a degollar niños para extraer su sangre. Cuando nos enteramos de que su hijo padece tuberculosis y que se ha descartado la posibilidad de curarle por medios convencionales, entendemos que casi nada es lo que inicialmente parece.
En ediciones anteriores, los premios correspondieron a:
- Antonio Lozano por "Harraga" (2003),
- Lorenzo Lunar por "Que en vez de infierno encuentres gloria" (2004),
- Raúl Argemí por "Penúltimonombre de guerra" (2005),
- Ken Bruen por “Maderos” (2006)
- Amir Valle por “Santuario de sombras” (2007).

miércoles, 28 de mayo de 2008

Tannöd, el lugar del crimen de Andrea Maria Schenkel



El primer verano tras el fin de la guerra lo pasé con unos parientes lejanos, en el campo.
Durante aquellas semanas, el pueblo me pareció un remanso de paz, uno de los últimos lugares intactos tras la tormenta a la que acabábamos de sobrevivir.
Años más tarde, cuando la vida había vuelto ya a su cauce y aquel verano no era más que un recuerdo feliz me tropecé con el nombre del pueblo en el periódico.
Mi pueblo se había convertido en el “caserón de la muerte” y yo no lograba sacarme lo sucedido de la cabeza.
Viajé al pueblo con una mezcla de sentimientos, pero todas las personas que encontré quisieron hablar del crimen conmigo. Querían hablar con alguien extraño y, sin embargo, de confianza. Alguien que no iba a quedarse, que les escucharía y volvería a marcharse.



Así arranca la primera página de la excelente novela Tannöd, escrita por Andrea Maria Schenkel; una revelación de las tierras germanas si damos crédito al número de libros vendidos en Alemania.

Tannöd es el tipo de novela de género, negra negra, que prescinde de los habituales anclajes: policía, detective o investigación al uso. Es decir, el tipo de novela negra que personalmente es de mi interés. Una historia propia de la crónica de sucesos con la que tropezarse en cualquier periódico. De hecho no es gratuita la comparación con la famosa “A sangre fría” de Truman Capote.

Los Danner son una familia extraña, rara. Viven en un caserón apartado. La casa está sucia, los niños descuidados y parece que la alegría se mantiene escondida. Corren los años cincuenta y las personas intentan olvidar los horrores de la guerra. Un día, los Danner, Hermann el patriarca; su mujer Theresia; la hija de ambos, Bárbara Spangler; los nietos Marianne y Josef; y la criada recientemente incorporada, María Meiler, aparecen brutalmente asesinados.

A partir de estos hechos, a caballo entre la novela y el reportaje, la autora va dando forma a una serie de testigos que nos van aproximando a la realidad de esta familia, desconocida y temida por igual. Retrato de unos hechos reales y una posible explicación a lo que tal vez sucedió y quedó sin resolver.

Historia interesante por la gran diversidad de personajes anónimos que van desfilando y que mediante –lo que suponemos- declaraciones, nos van esbozando los perfiles de los fallecidos, que después la autora se ocupará de rellenar.

Varios son los adjetivos que se nos ocurre: breve, directa, dura… Con escasas 166 páginas, Schenkel logra una composición coral muy bien hilvanada, recreando un universo costumbrista fiel. Sin excesivas florituras, logra un nivel de detalle propio de quién suprime lo superfluo y retoca la composición escrita. La novela es dura, incluso la podríamos calificar de cruda, porque precisamente no disfraza los acontecimientos: las cosas son como son.

Es posible que la manía de la autora por leer las novelas negras desde cualquier ángulo para descubrir el esqueleto de la trama –empezar por el medio y continuar hacia delante o detrás, empezar por el final y saltar a las primeras páginas,…- haya incidido en la construcción de su propia estructura. La cuestión es que la novela puede iniciarse por cualquiera de sus páginas, independientemente de cual sea, aseguramos que atrapa.


lunes, 21 de abril de 2008

La mennulara de Simonetta Agnello Hornby


II Premio Novela Europea Casino de Santiago
23 de septiembre de 1963, fallece a la edad de 55 años Maria Rosalía Inzerillo. Más conocida con el nombre de la Mennulara por dedicarse durante su niñez a recoger las almendras caídas de los árboles frutales sacudidos. Nada tendría de extraño su fallecimiento si no fuese que la Mennù no tan sólo una sencilla viviendo en un pueblo. Desde su más tierna edad, la Mennulara entrará a servir en el palacio de la destacada familia Alfallipe y con los años acabará por convertirse en la única administradora de la fortuna familiar.

Su muerte sorprende a todo el pueblo, pero especialmente a los hijos Alfallipe quienes reclaman la herencia que parece haberse llevado consigo la Mennù, pero en especial la matriarca que pierde a la única figura en quién confiar ciegamente.

Ambientada en el pueblo siciliano de Roccamcolomba en la década de los años sesenta, la historia nos remite a un universo con sus propias reglas y tradiciones, donde la palabra dada vale como la propia vida.

La historia se desarrolla en nueve días, del 23 de septiembre al 29 de octubre, en el que el lector/a se hace cómplice de todos los personajes y de sus opiniones con respecto a la difunta. De hecho, el mayor logro de la novela consiste en construir de forma precisa un personaje poderoso a partir de los retazos de historias que conforman la vida de la Mennulara. Porque la Inzerillo resulta un gran misterio: leal, generosa y culta para algunos; avariciosa, mentirosa y oportunista para otros…. Nadie sabe qué tipo de artimañas pudo usar con Alfallipe padre para llegar a administrar el patrimonio familiar que los hijos Alfallipe reclaman con ardor.

Un logrado contraste entre el pueblo llano abocado a servir a una aristocracia decadente y dependiente de unos criados que acaban convirtiéndose en los amos del lugar. Nada parece perturbar las costumbres de Roccamcolomba, aunque los secretos a voces hagan tambalear las puertas de las casas señoriales. Una relación entre criados y señores heredada por la familia, donde defender la casa y el nombre va más allá de la simple lealtad. Una relación en la que el paso del tiempo y los secretos fortalecen una unión que confiere sentido e identidad de clase a ambas partes.

Un final bien hilvanado, con unos personajes cuya presencia se hace imprescindible en todo libro que se precie sobre pequeñas comunidades; como el Doctor Mendicó, el Padre Arena o los muchos deslenguados y deslenguadas habitantes del pueblo.

lunes, 17 de marzo de 2008

Así vuela el cuervo de Ann-Marie McDonald



El tamaño del libro siempre resulta un buen condicionante para pensar si realmente merece la pena dedicarle tiempo a una lectura. No tengo preferencia por un determinado volumen, aunque ciertamente ello determina el tiempo de dedicación. En este caso la extensión superaba las 1000 páginas. Me lo pensé en dos ocasiones, pero al final me pudo la bulimia y lo leí. Cuando la historia se refiere a abusos infantiles, la reticencia desaparece y la lectura se hace imprescindible.

Así vuela el cuervo inicia su narración de la siguiente forma:

“Los pájaros fueron testigos del asesinato. Abajo, entre la hierba que acababa de brotar, destacaban las diminutas campanillas blancas de los lirios de los valles”.

En medio de la belleza natural que sólo la naturaleza puede ofrecer con absoluta generosidad, sorprende el horror. Un cuerpo pequeño sin vida aparece violado. La inocencia enfrentada al dolor, a la muerte, a la brutalidad. Pero antes de llegar a este punto, la autora de origen canadiense nos hace testigos de los acontecimientos de la familia McCarthy.

En 1962, el comandante Jack McCarthy regresa con su familia a Centralia, base militar de aviación, en Canadá. El cometido de Jack es convertir a los mandos de la base en modelos de gestión, aplicando para ello toda su voluntad y conocimientos. Mimí, es la esposa perfecta. Atractiva, inteligente, encantadora, organizada, buena cocinera, amante abnegada y madre comprensiva. De esta feliz unión resultan Mike y Madeleine. La familia McCarthy son el prototipo ideal: atractivos, amables, educados, felices,…. El discurrir de los días en Centralia se presenta feliz para Maddy. Ya ha hecho dos amigas de su misma edad y ya tiene ganas de empezar la escuela.

Maddy es una niña bonita, despierta, que adora a su padre. Pero en la escuela se practican unos ejercicios de estrangulamiento que no le gustan nada. Con un terror que paraliza su cuerpo, cada tarde después de clase, Madeleine escucha los nombres de las niñas que forman parte del grupo que se queda unos minutos después de clase a refuerzos. Estas clases que sólo duran unos minutos se convierten a lo largo de las semanas en el secreto que la niña esconde a todos.

Mientras su hija sufre abusos sexuales, Jack, ante la demanda de Simon, antiguo instructor convertido en agente de inteligencia; se ocupará de prestar ayuda a un científico nazi especializado en física nuclear. No es hasta el final de su misión que Jack conoce el pasado del científico, en realidad un criminal y torturador. Enfrentado a sus principios, con la carrera espacial de fondo y la guerra fría, Jack decide mantener en secreto la identidad del científico en pro de una supuesta paz y libertad. Sin embargo, la muerte y violación de Grace, compañera de escuela de Maddy, conduce la investigación hasta la familia Froelich, vecinos de los McCarthy. Henry, el hijo adolescente es acusado de asesinar a Grace. Sólo Jack y Maddy, cada uno desvelando sus secretos, podrán salvar al acusado.

Años más tarde, Madeleine se ha convertido en una brillante cómica que oculta su pasado mediante el uso de la ironía y el humor. Episodios de crisis de ansiedad y angustia la conducen a una terapeuta que poco a poco liberará los recuerdos reprimidos. A partir de este momento, Maddy hará todo lo posible para descubrir quién fue realmente el culpable del asesinato de Grace.

Aunque la historia se fragmenta en diversas etapas, algunas más logradas que otras, la novela está escrita con pulso firme. Impecable recreación del contexto histórico y social, así como de la interacción familiar. Destacar el universo infantil, con los comportamientos característicos frente a los abusos o el deterioro del ambiente familiar en el hogar de los McCarthy.

Un final –según cómo se mire y quién lo mire- inesperado, aunque las pistas que nos facilita la autora sin duda no pasarán desapercibidas para un/a buen/a observador/a.
Probablemente la historia se hubiera podido escribir con menos páginas, beneficioso no sólo en la última parte del libro sino en los momentos en que somos tan conscientes de su peso en nuestras manos.